lunes, 18 de agosto de 2014

2015 se perfila como una contienda en donde los lastres partidistas votarán

Las tres principales fuerzas políticas, a 10 meses de las votaciones, tienen un claro déficit ante el electorado; el PRI tiene ventaja en algunas regiones con pronóstico reservado, ya que subyace en su contra una gran irritación ciudadana.

Durango, Dgo. (EL CONTRALOR).- Una vez que las leyes secundarias, de las reformas estructurales, fueron promulgadas, un importante capítulo de nuestra historia política y social ha quedado atrás sin embargo, tales hechos continúan afectando la vida interna de las principales instituciones políticas en nuestro País: PRI, PAN y PRD. Las tres fuerzas, pareciera, llegarán en su peor momento a la disputa por la mayoría del Congreso Federal en 2015. Veamos cuáles son los elementos de debilidad que hoy por hoy, resaltan más que sus fortalezas.

Jaime Sánchez Susarrey, en su artículo del pasado sábado “Hacia 2015”, observa ya, las debilidades de estos partidos. Y su reflexión parte de la encuesta que publicó Grupo Reforma el pasado seis de agosto sobre el posicionamiento institucional de todos los institutos políticos que se verán las caras la primera semana de julio próximo. La información sobre la encuesta de preferencias electorales fue presentada de la siguiente forma.
A diez meses de las elecciones federales para renovar la Cámara de Diputados, el partido del Presidente Enrique Peña Nieto lleva la delantera.
De acuerdo con una encuesta de Grupo Reforma, el PRI obtiene 40 por ciento de las preferencias del electorado nacional, seguido por el PAN con 22 por ciento.
El 30 por ciento de la intención de voto se distribuye entre los cuatro partidos de izquierda: 16 por ciento para el PRD, 7 por ciento para el nuevo partido Morena, 4 por ciento para Movimiento Ciudadano y 3 por ciento para el PT.
El Partido Verde obtiene 5 por ciento, mientras que Nueva Alianza se lleva el 3 por ciento. Los otros dos partidos nuevos, Humanista y Encuentro Social, no alcanzan el 1 por ciento.
Según la encuesta, el apoyo de Morena proviene principalmente de electores apartidistas o independientes, quienes componen la mitad de su votación. Pero también le arrebata al PRD a 1 de cada 10 seguidores de ese partido, a quien el electorado sigue identificando más con López Obrador que con Morena.

Por su parte, Jaime Sánchez Susarrey comienza su artículo precisando que “toda encuesta, se sabe bien, es una fotografía, no una tendencia. El presente queda congelado. Así, y no de otra manera, debe ser leído el sondeo de Reforma (6/ago/2014) sobre las preferencias electorales hacia 2015. Faltan 10 largos meses en que pueden ocurrir giros importantes”.
Pero, dicho eso, nadie puede negar (considera Jaime Sánchez) que con la promulgación de la reforma energética ha concluido un ciclo, el primero del sexenio, y que entramos de lleno en la competencia electoral que habrá de concluir el 7 de junio de 2015.
El sondeo, por lo pronto, arroja buenas noticias para el PRI y el Gobierno de la República. A pesar de 2 años de bajo crecimiento económico, de la reforma fiscal que ha golpeado la inversión y el consumo, y de una estrategia en materia de seguridad que deja mucho que desear, el PRI obtiene una intención de voto del 40 por ciento.
Si ese escenario se llega a cumplir, se rompería la regla -tendencia- que impera desde 1997, año en que el PRI perdió, por primera vez en la historia, la mayoría en la Cámara de Diputados, y que se repitió cuando el PAN, partido en el gobierno, se desplomó en 2003 (al pasar de 213 a 151 escaños) y en 2009 (al perder 63 escaños).
Las elecciones intermedias son la ocasión para sancionar, positiva o negativamente, al gobierno en funciones. En 1997, 2003 y 2009 la sanción fue negativa. Pero en 1991 fue positiva.
Sin embargo, la victoria del PRI, si efectivamente se cumple, sería paradójica, porque en los últimos meses la popularidad de Peña Nieto ha descendido. Según la encuesta Mitofsky, EPN obtuvo una aprobación del 48.7 por ciento, en mayo pasado, contra 57.3 por ciento, en mayo de 2013, es decir, registró una caída de 8.6 puntos en un año.
¿Cómo explicar, entonces, que el PRI tenga una intención de voto superior a la que obtuvo en 2012? No es sencillo. Sobre todo, si se toma como referencia el año 1991 en que registró una recuperación impresionante respecto del 6 de julio de 1988. Repunte que se debió, sin duda alguna, a la alta popularidad que había alcanzado Salinas de Gortari en el primer trienio.
Caben, por lo tanto, dos consideraciones: no es imposible, pero sería anómalo que el partido en el poder libre bien la baja popularidad del Presidente de la República.
Lo que ocurra, en uno u otro sentido, estará vinculado a la dinámica económica durante los próximos 10 meses. Una recuperación trabajaría a favor del PRI y un estancamiento en su contra. Se trata de una verdad de perogrullo, pero de una verdad al fin y al cabo.
Por otra parte, la encuesta de Reforma arroja un mal pronóstico para el PAN. Sus intenciones de voto se sitúan en un 22 por ciento. Así que, a pesar de ser corresponsable de las reformas laboral, de telecomunicaciones y energética, el blanquiazul no capitaliza esa política.
Se pueden adelantar tres hipótesis para explicar esta caída:
1) los 12 años en el gobierno le pesan aún como una loza; la gente tiene presente su ineficacia y errores; la decepción es del tamaño de las expectativas que generó la alternancia;
2) la imagen, con la que alcanzó el poder, de un partido de ciudadanos honestos se ha ido por la alcantarilla;
3) la polarización e intensidad de sus enfrentamientos internos sólo son comparables a las confrontaciones perredistas, con el consecuente costo en la percepción ciudadana.
Pero si a lo anterior mencionado por el columnista de Reforma, le agregamos el nuevo escándalo “reventado” la semana pasada por el diario Reporte Índigo, concluiremos que hoy más que nunca, será súper difícil que el blanquiazul se convierta en la primera fuerza política del País en 2015 y sea la bancada mayor en el nuevo Congreso Federal que se estrena el próximo año.
El Columnista de Excelsior, Francisco Garfias, en su entrega del 12 de agosto, hace una excelente reproducción de los primeros momentos que vivían los panistas involucrados, tras la noticia publicada por Reporte Índigo.
Camino a San Lázaro abrí Twitter y Facebook. Me topé con la imagen de Luis  Alberto  Villarreal, Coordinador de los Diputados del PAN. Bailaba con una teibolera en Puerto Vallarta, no había duda. Era él. Me clavé en la nota de la famosa fiesta en Puerto Vallarta.
Era la de Reporte Índigo que me recomendaron por la mañana. Los datos me llamaron la atención: el alquiler diario de Villa Balboa, donde se realizó el fandango, tres mil dólares. Seis recámaras con vista al mar y mucho espacio para bailar.
El reventón se hizo en enero pasado, luego de la reunión plenaria de los Diputados azules en Puerto Vallarta, convocada para discutir las reformas estructurales.
Luego me fui al video. Caras familiares. Alejandro Zapata, enlace del CEN del PAN con el Poder Legislativo, Jorge Villalobos, Vicecoordinador de la bancada, Martín López, Tesorero del grupo, Othón Zayas, del séptimo distrito de Sonora, José Alfredo Labastida, Secretario Técnico del grupo. “En esa fiesta había más gente. Muchos no aparecen”, nos aseguran.
Los famosos memes ya estaban en las redes sociales, junto a las fotos de los prominentes y reventados panistas. “¡Democracia ya, putas para todos!”, decía uno. “Pues sí, había putas, pero me obligaron a ir…”, rezaba el otro.  Y los reproches de los cibernautas: “Tenían que ser ellos, los de la doble moral”.
En San Lázaro no se hablaba de otra cosa que de la fiesta de los diputables. Comentarios de envidia, de sorna, hasta de reclamo. “La próxima que nos inviten” comentó, en tono jocoso, el panista Juan Bueno Torio.
“No es nada que no sepamos. Estos cuates son así. Sólo hay que ver de dónde sacaron la lana. Allí (en la fiesta) estaba Martín, Tesorero del grupo. Si lo pagaron ellos queda en el ámbito de lo privado y me vale madres.
“Pero si lo hicieron con recursos públicos tienen que regresar el dinero y renunciar a sus cargos”, recalcó Bueno.
Buscamos a Alejandro Zapata para que nos comentara cómo sintió el reventón. Por la mañana le había dicho a Ciro Gómez Leyva que sólo estuvo “un ratito”. Lo reiteró en la charla que tuvimos con él por la noche. “Fui el último en llegar y el primero en irme”, aseguró.
Y más: “Me dijeron que era una cena... eso era para otras edades”, aseveró.
Pidió que pusiéramos atención en la parte donde se despide de la mujer que aparece sentada junto a él. “Si te fijas me gritó —no te vayas—. Yo le dije —nos vemos— y me fui. Ni modo Pancho. Ya vendrán otros videos mejores”.

—¿Fuego amigo?— preguntamos.
—No me queda claro. Había mucha gente—, respondió.
Villarreal envió una carta a Reporte Índigo. Allí dice que asistió como invitado a un evento privado, fuera de cualquier actividad relacionada con la reunión plenaria del PAN. Negó categórico que se hayan utilizado recursos púbicos y ofreció disculpas “a quienes haya lastimado con mi participación en ese evento”.
“Lamento el uso en la política de unas grabaciones ilegales que tienen por objeto dañar a personas y sus vidas privadas. En su momento exigiré a las autoridades la investigación de origen de las propias grabaciones”, concluye.
Ya tarde nos llegó el comunicado del PAN bajo el siguiente encabezado: Reprobables actos personales de los Legisladores: Comisión Permanente. El texto se dio a conocer después de la reunión de este órgano. Reflejaba molestia e indignación de Gustavo Madero.
“El dirigente Nacional planteó que estas acciones comprometen a Acción Nacional, a sus Legisladores y a sus simpatizantes. Pidió a la Comisión Permanente respaldo para actuar en este tema de manera institucional, oportuna y contundente para proteger la vida y la imagen de nuestro instituto político”.
El comunicado adelantaba que los involucrados serán citados al CEN y que el próximo miércoles se darán a conocer las medidas que se tomarán al respecto”.
Volviendo al análisis de Sánchez Susarrey, el columnista de Reforma considera que “en lo que se refiere al PRD, las noticias tampoco son halagüeñas. Sus intenciones de voto se sitúan en el 16 por ciento contra 7 por ciento de Morena. Esto significa que el partido de López Obrador, antes de competir, se ubica ya como la cuarta opción política”.
Hecho que constituye una excelente noticia para AMLO porque, de confirmarse, le otorgaría una enorme fuerza a su estrategia para 2018: postularse como el candidato de la izquierda. Porque, no hay duda que en 2017, López Obrador recurrirá al mismo ultimátum de 2011: o van conmigo en coalición o van contra mí a la derrota de toda la izquierda.
Vale agregar que la encuesta arroja, además, un pésimo pronóstico para el referéndum energético que propone la izquierda. Porque si los números se cumplen, los partidos que aprobaron la reforma sumarían una mayoría compuesta de 70 por ciento (PRI 40%, PAN 22%, Partido Verde 5%, Panal 3%).
Dado ese resultado, si el plebiscito se realizara y ganara el no a la reforma energética, se plantearía una dualidad obvia, ya que la mayoría compuesta, que aprobó la reforma energética, habría sido confirmada el 7 de junio de 2015. ¿Por qué, entonces, otorgarle al referéndum un carácter imperativo?

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